Nuestros orígenes

La idea de Oikocredit nace en una reunión del Consejo Mundial de Iglesias en 1968. En un contexto mundial de desasosiego por problemas como el Apartheid en Sudáfrica y la guerra de Vietnam, miembros de diversas denominaciones eclesiásticas reclamaban la creación de un canal de inversiones éticas para asegurar que sus fondos apoyaran la paz, el desarrollo positivo y la hermandad universal.

En respuesta a este llamamiento, en 1975 se funda la Oikocredit Ecumenical Development Cooperative Society (Sociedad Cooperativa Ecuménica de Desarrollo, EDCS sus siglas en inglés). el concepto era innovador: las inversiones de iglesias y organizaciones eclesiásticas proveerían crédito a las empresas que apoyan a los desfavorecidos. Aunque el concepto de préstamos en vez de caridad resultaba controversial para algunos, los engranajes del Ecumenical Development Cooperative Society (para entonces EDCS) comenzaban a girar.

Durante su primera década, EDCS (Oikocredit) enfrenta dificultades tratando de recaudar suficientes inversiones de las iglesias para iniciar sus operaciones; pero la idea de financiar organizaciones que apoyaban a los pobres fue ganando apoyo lentamente, y para fines de la década EDCS había invertido en sus primeros proyectos: uno en India, y uno en Ecuador. Oikocredit continúa operando en dichos países hasta la fecha.

EDCS hace muchos avances en los años 80, extendiendo oportunidades de inversión a individuos y obteniendo sus primeras ganancias operativas. Para el final de la década, EDCS había pagado sus primeros dividendos a inversionistas y aprobado su préstamo número 100.

La década de los 90 enmarca el primer préstamo de EDCS para comercio justo. Un nuevo Gerente general toma las riendas en 1994. La crisis financiera arrecia Asia, poniendo a la región bajo una fuerte presión económica, pero aun así EDCS consigue pagar un dividendo a sus inversionistas.

En la década del 2000, Tor G. Gull asume la gerencia general. La ONU adopta los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que incluyen varias de las metas de Oikocredit, como la igualdad de géneros y la reducción de la pobreza. El fin de la década ve a Oikocredit galardonado con el Premio al desempeño social de CGAP por transparencia e innovación, una importante distinción para la industria.

Durante los años más recientes, el sector en crecimiento atrae interesados con diversas motivaciones. Los casos reportados de prácticas de recaudación abusivas en instituciones microfinancieras y de sobreendeudamiento de clientes destacan la importancia de seleccionar a los socios adecuados, particularmente en el estado de Andhra Pradesh, India. Estos desafíos subrayan la misión de Oikocredit: asegurar que los pobres obtengan acceso a instrumentos financieros seguros para construirse una vida mejor. Oikocredit trabaja en estrecha colaboración con el sector para asegurar que los inversores colaboren a reforzar la prioridad del cambio social.